¿Por qué tenemos que saber sobre el VIH?

El VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) prevalece un problema de salud pública mundial, en México el estatus de dicho virus se ha denominado como “concentrado” porque el nivel de infecciones se mantiene en las mismas poblaciones denominadas de “mayor riesgo”.

Pero lo interesante de todo el tema del VIH es el tipo de fenómeno social que es, es decir, es un campo donde entran en juego con mucha fuerza las ideologías y lo científico, por lo tanto, es un problema estructural complejo.

Uno de los puntos que ha dificultado la lucha contra el VIH es su relación directa con la sexualidad, dado que en nuestra sociedad éste se sigue considerando un tema tabú.

Así, el “el sexo no ha dejado de provocar una especie de eretismo discursivo generalizado”[1], y a esto se suma la discriminación provocada por la estigmatización y la violación a los derechos humanos de quienes viven con el virus, tema en el cual falta mucho por hacer, porque pareciera que no es un asunto prioritario. ¿O sí?

En México se pretende erradicar el VIH desde la prevención, a pesar de ello el virus se sigue manteniendo como concentrado. Esto hace pensar que se requieren “revisar las premisas y el enfoque con el cual se ha pretendido confrontar el trabajo hacia la inmunodeficiencia adquirida, porque los hechos muestran que el sendero no parece del todo el adecuado”[2]. ¿Por qué razón todos tendríamos que saber sobre el VIH si las poblaciones vulnerables están establecidas?

La importancia de que todos sepamos sobre el VIH radica en los programas de grandes instituciones educativas, como lo son las universidades, que preparan a los futuros tomadores de decisiones. Ello implica que sus egresados serán los que propondrán las líneas de trabajo en este y todos los temas, y si no están sensibilizados con este en particular, la problemática del VIH será “limitarse a señalar reacciones aisladas, sin proponer un cuadro claro de las acciones de unos y de otros. No percibirán la reciprocidad de las conductas, o sólo la sugerirán implícitamente en la comunicación”.[3]

Por eso, es necesario provocar y motivar a que las personas de las poblaciones que no están en riesgo se involucren, porque si en algún momento son tomadores decisiones el éxito radicará en que se tendrá el involucramiento de todos los agentes sociales, es decir, de los “invisibles”, de todas las personas que están en medio de la lucha, como son los amigos o compañeros de trabajo,  que si bien no se consideran parte de una población de riesgo, pueden darle un buen acompañamiento a la persona que lo necesita en ese momento.

[1] Foucault Michel, Historia De La Sexualidad I, Siglo veintiuno editores, s.a. de C.V., México, 1997. P.22
[2] Arellano Luis Manuel, Estigma y discriminación a personas con VIH, Textos del caracol 5, México, 2008. P. 5
[3] Pierre Bourdieu, El oficio del sociólogo, Siglo veintiuno editores, Argentina, 2002. P. 255

Elías Félix Hernández

Lic. En Filosofía y Ciencias Sociales
Dirección General de Centro de Atención Integral en VIH – SIDA, A.C.

Bibliografía
Foucault Michel, Historia De La Sexualidad I, Siglo veintiuno editores, s.a. de C.V., México, 1997.
Arellano Luis Manuel, Estigma y discriminación a personas con VIH, Textos del caracol 5, México, 2008.
Pierre Bourdieu, El oficio del sociólogo, Siglo veintiuno editores, Argentina, 2002.
¡Comparte!

Comparte tus ideas