El disenso: un factor de la articulación social.

De cara a un complejo escenario electoral nuestras ciudadanías se colocan nuevamente en el centro de la atención pública. Sin lugar a dudas la sociedad civil organizada y empoderada, particularmente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, ha fortalecido su presencia en las decisiones del quehacer político que no debemos ignorar y mucho menos dejar de  celebrar.

El optimismo no es gratuito. Reconocer los triunfos ciudadanos en las agendas públicas implica hacer retrospectiva de los costos que hemos asumido como sociedades en construcción. No ha sido fácil, pues, ponernos de acuerdo porque las visiones distintas que tenemos en el plano de la cosa pública forman parte del enriquecimiento social, más que de la división y la exclusión.

La instalación del Sistema Anticorrupción en Jalisco es prueba de ello; es la coyuntura donde los actores sociales han presionado a los poderes institucionales – y de facto- para que un sistema legal se armonice en torno al combate a la impunidad, factor aliado de la gran corrupción en México.

En un entorno donde las élites políticas han desprestigiado lo público, la sociedad civil en esta agenda ha encontrado salidas exitosas para que la lucha contra la corrupción sea a través de mecanismos articulados y en conjunto con las organizaciones autónomas, gobiernos y sociedad en general.

El diseño de este trabajo parte del disenso constante, de la deliberación y el respeto de las visiones interculturales de cada organización, a pesar de los obstáculos y el pesimismo recurrente que se percibe con facilidad.

Hasta ahora hemos visto que cada organización social, empresarial y académica contextualiza sus realidades desde plataformas que no persiguen un mismo fin. Como en otros encuentros y desencuentros ciudadanos, la sociedad organizada  replantea su papel como combustible de transformaciones, aunque no necesariamente esto sea asumido de manera consciente entre sus integrantes.

Se aprovechan coyunturas, acuerdos públicos y ventanas abiertas que en Jalisco hemos sabido administrar; partiendo de que el costo político debe ser adjudicado a quienes toman decisiones públicas, en este caso para el Congreso de Jalisco y el Gobernador quienes han estado bajo escrutinio. Por ello no es casual que la instalación de otros sistemas locales anticorrupción en el país resulte desalentadora.

Cuando la sociedad civil no es contrapeso del poder viene la tormentosa decepción. Partir del reconocimiento de las diferencias entre organizaciones sociales puede ser la pieza clave para los triunfos de la ciudadanía. Si no se identifican, entonces se corre el riesgo de no avanzar como sociedad representada y estar condenados a la división.

Por ello es importante hacer una pausa para valorar lo que se puede hacer partiendo del reconocimiento a la riqueza social, al bien público, traducido en la participación ciudadana.

Existen valores agregados que ya conforman una sociedad activa; ahora el reto es bajar a otras realidades para empoderarnos en otros espacios.

 

Paul Alcántar Arteaga

Maestro en Política y Gestión Pública por el ITESO
Coordinador del Consejo Técnico de la Plataforma ¡TÓMALA!

http://www.milenio.com/region/observatorio-anticorrupcion-comision-proceso-comite-milenio-noticias-jalisco_0_1037896502.html
https://www.informador.mx/jalisco/Observatorio-exige-evitar-simulacion-en-nombramientos-del-SAE-20171116-0095.html
http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=1220135&md5=7535ab7ccc1ef910f8caf3c5cf9fbc14&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe
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