¿Igualdad o equidad?

En medio de toda esta turbulencia o “boom”, como algunos lo llaman, en materia de Derechos Humanos, pareciera que aún siguen quedando lagunas al momento de la aplicación de reglamentos, directrices, iniciativas, etc., que de buena fe emiten las empresas, instituciones y organismos gubernamentales para llevar bienestar a los hogares mexicanos.

Antes de seguir, quisiera distinguir entre dos conceptos que están muy de moda y en boca de los más fervientes defensores de los derechos que todo ser humano posee. Aplaudo todas las iniciativas que igualitariamente quieren ayudar a las personas, sin embargo, me atrevo a decir que esa buena intención no tiene los resultados esperados debido, en gran parte, a que comúnmente olvidamos el tema de la equidad. No siempre lo igual es lo justo y si se trata de poder llegar todos al mismo objetivo, en el camino unos necesitarán más, otros menos. La equidad es más bien el camino a la verdadera igualdad.

Para ser más concretos, expondré algunos ejemplos que personalmente he constatado en la zona rural de Jalisco, donde los habitantes de estos municipios enfrentan lo que llamamos “pobreza multidimensional” que según definición del IIEG, publicada en el año 2017, “una persona se considera en situación de pobreza multidimensional cuando sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y los servicios que requiere para satisfacer sus necesidades y presenta carencia en al menos uno de los siguientes seis indicadores: rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social calidad y espacios de la vivienda servicios básicos en la vivienda”.

Para poner en perspectiva, cuando un adulto mayor de Chiquilistlán requiere una cita médica, hace uso de su derecho igualitario de asistir al Centro de Salud y obtener una referencia para la especialidad médica en otro hospital según su padecimiento. Sin embargo, no requiere solo eso. Necesita transporte que lo lleve al Hospital de Cocula (que está a unos 58 km del centro municipal) o al Hospital Civil de Guadalajara (a unos 129 km). Requiere además alimentación, quizá hospedaje y que lo regresen de nuevo al pueblo. Otra persona, quizá cuente con esas facilidades, pero en este caso concreto hay que recurrir a las autoridades municipales para ver si es posible llevarlo a su cita. Quizá usted, estimado lector, al vivir en una zona urbana, no dimensiona lo que esto significa, pero, aunque parezca que se cumple con el derecho humano de acceso a la salud pública para “todos”, no “todos” logran llegar a ese objetivo.

Hace unos años fueron entregadas pantallas planas, por parte del gobierno federal, igualitariamente a hogares sin piso firme, sin antena receptora, algunos sin electricidad y esas pantallas en muchos casos sólo han servido como decoración. Si nos ponemos más estrictos, en el caso del adulto mayor, existe el debate para determinar cuál es la edad que mejor clasifica esta condición: unos dirán que a partir de los 60 años, otros de los 65, etc. Pero en el caso de la zona rural, sin considerar clasificación por edades, es notorio el desgaste que sufren las personas por su estilo de vida. Hay mujeres y hombres que aún no cumplen los 50 o los 60 años y ya presentan serios problemas de salud o desgaste físico que les impide ser productivos económicamente y no pueden tener acceso a programas de apoyo gubernamental porque “no cumplen con la edad”. Ahí es donde entra la “equidad” y donde las políticas igualitarias se quedan “cortas”. Traslade ese ejemplo a la cotidianidad y se dará cuenta que hemos sido educados bajo la premisa “todos somos iguales” pero en la práctica nos quedamos con una frase incompleta: sí, somos iguales, pero…

Hace falta mayor conciencia de las autoridades y de la población en general. Si usted presta algún servicio, hace algún favor, tiene familiares a los cuales atiende, por favor… no descuide la equidad en el trato humano, recuerde que todos somos iguales pero diferentes, todos merecemos ser tratados con dignidad y, al mismo tiempo, todos tenemos diferentes necesidades.

 

Álvaro Peña Cruz

Director de Desarrollo Social
Grupo de Ayuda a Niños y Ancianos A. C.

 

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