Los jóvenes voluntarios y los Objetivos del Desarrollo Sostenible

Desde hace ya varios años la Organización de las Naciones Unidas inició un esfuerzo por terminar las condiciones inhumanas en que aún viven millones de habitantes de este planeta. Para ello, en el año 2000 se propusieron los Objetivos del Desarrollo del Milenio que fueron vigentes hasta el 2015. El avance de estos objetivos no fue el esperado, pero dejó varios aprendizajes que sirvieron de base para plantease nuevas perspectivas.

Fue en la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en el 2015 que se aprobó la Agenda 2030, la cual incluye los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS). Entre muchos otros temas estos objetivos buscan poner fin a la pobreza, abatir las desigualdades y la injusticia, hacer vigente el derecho humano al agua y abordar el cambio climático. La misma ONU mencionó que estos objetivos son universales, inclusivos y representan un compromiso valiente con las personas y con el planeta.

Como parte de la valoración de los Objetivos del Milenio y en términos de una reflexión crítica, fue elaborado el informe llamado “El camino hacia la dignidad para 2030: acabar con la pobreza y transformar vidas protegiendo el planeta”. Resulta muy interesante que uno de los temas tratados en dicho informe es el llamado universal a la acción ciudadana para hacer cumplir los objetivos y obviamente, para lograr transformaciones reales en el mundo. Pero más aún que se afirme que los jóvenes serán actores fundamentales de esta lucha y de esta transformación. Textualmente dice:

“Los jóvenes serán los portavoces de la próxima agenda de desarrollo sostenible hasta 2030. Debemos asegurar que esta transición no deje a nadie atrás, y que al mismo tiempo proteja el planeta. Tenemos la responsabilidad común de emprender el camino hacia una prosperidad inclusiva y compartida en un mundo pacífico y resiliente en el que impere el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho”

Se asume que en el planeta no podemos mantenernos en la misma lógica de devastación, que debemos generar un verdadero cambio y que son los jóvenes quienes pueden impulsar y apostar por un rumbo diferente. El cambio debe observarse en la gestión de nuestras economías, en una cultura de igualdad, en un mayor compromiso por las personas y por supuesto, en la manera de relacionarnos con nuestro planeta.

Para lograr esta participación se requiere de voluntades y de voluntarios. Se reconoce, cómo es evidente históricamente entre las organizaciones de la sociedad civil, que las personas voluntarias pueden ser un poderoso recurso para activar el cambio y para promover los objetivos para el desarrollo sustentable en diferentes espacios de la sociedad, porque de alguna manera promueven y a la vez son actores del cambio en forma consciente y generosa.

Se menciona que el voluntariado puede contribuir, con una mirada fresca, a adaptar la agenda de los ODS a las necesidades y posibilidades locales, promoviendo nuevas lógicas de relación con los gobiernos y las personas, de tal manera que puedan enraizarse y se cumplan. Debe tenerse presente, que cumplir con los Objetivos no solo requiere un cambio de mirada económica o política, implican cambios culturales, cambios de actitudes y de comportamiento. Los voluntarios facilitan el cambio de mentalidad al generar conciencia o defender estos cambios e inspirar otros.

Finalmente, una labor que se ha destinado al voluntariado de la ONU (aunque no únicamente a ellos), es contribuir a la medición del avance de los Objetivos a través de la recopilar información, por medios participativos y de seguimiento electrónico. El voluntariado, es entonces una forma de acción ciudadana que a nivel mundial contribuye a la rendición de cuentas en torno al avance de los Objetivos.

Dr. Carlos Peralta Varela

Profesor investigador del Departamento de Estudios Socio Políticos y Jurídicos del ITESO.
Miembro del Consejo de Corporativa de Fundaciones

 

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