Sí de silencio

Se ha hablado mucho acerca del pecho; de la lactancia, pues.

Se habló bien, se habló mal, se habló acerca de lo que conviene y de lo que no; de beneficios, de contras. Se habló de tiempos, de momentos, de edades. Se la elogió, se la criticó, se la admiró, se la miró.

La teta, redonda, creó un círculo, un ir y venir de comentarios; un sinfín de observaciones.

Y tanto ya se dijo que cuando me invitaron a participar en este hermoso blog, me quedé muda.

No voy a escribir acerca de la OMS y sus recomendaciones pensé, ni de beneficios físicos para unos y para otros. No voy a plantar una bandera pro. No quiero cansar, repetir lo que ya dije una y otra vez.

¿Entonces qué? Entonces mejor preferí que escribieran los demás. Que quienes hablaran sean a quienes ya tanto conté y dije: ustedes, los que leen.

Empiezo entonces por la primera pregunta: ¿Tú diste el pecho? Porque si diste el pecho, sabes y entiendes aspectos que no necesito decir hoy acá. Sabes que el lugar lo marca el bebé, que el horario lo marca el bebé, que tu ropa, tus ocupaciones, tu sed y tu hambre, se ven sujetos al bebé.

Sabes mucho. Mucho más.

¿Alguna vez, acompañaste a una mujer amamantando? No sé, por ejemplo, le trajiste un vaso con agua, serviste de respaldo o de apoyabrazos, o le preguntaste qué necesitaba para estar más cómoda.

¿Alguna vez te contuviste de dar tu opinión? Hayas amamantado o no, ¿diste tu opinión sin que te la preguntaran? No sé, acerca de momentos y lugares, o de mostrarse en público, o de tiempos prolongados, o de alimentación… se me ocurren solo algunas… ¿Diste tu opinión o te la guardaste? Pregunto esto porque a veces veo que piden que guardemos los pechos pero ahí andan exhibiendo opiniones como si eso no diera vergüenza…

¿Alguna vez admiraste? Aplaudiste, amaste, envidiaste, quisiste más, a alguien que amamantó. Amiga, hermana, pareja, paciente. Yo sí, ojalá vos también.

¿Alguna vez leíste? Artículos, libros, notas. Información certera acerca de lo que dije que no iba a hablar.

¿Alguna vez amamantaste y no te gustó? ¿Pudiste decirlo, apoyarte en alguien, quitarte dudas? ¿Alguien te acercó un vaso con agua? ¿Eso hubiera ayudado?

¿Alguna vez te sentiste la mejor, la más grande, la más power power power? Tan hermoso sentimiento, único e inigualable.

Yo sé que les estaba preguntando a ustedes, pero no me aguanté. Pocas cosas tan grandes y dadoras como amamantar. Te donás. Por un rato, por un tiempo, largo o corto o mucho o poco, en el encierro o a la vista de todos, pero te das; y es tan divino.

Se ha hablado tanto de la lactancia, que tal vez es momento de dejar de hacerlo.

Tal vez es momento de escuchar.

Escuchar dudas. Escuchar a los bebés y responder. Escuchar a las mamás, qué necesitan, qué les vendría bien. Escuchar el silencio de quienes leen, de quienes se informan.

Tal vez es solo momento de dar el pecho, y para eso, nada como un sillón cómodo, muchos almohadones, una jarra con mucha agua y silencio, más que nada silencio.

Julieta Gutman

https://hastalastetas.wordpress.com/

¡Comparte!

2 Comments

Join the discussion and tell us your opinion.

Anónimoreply
febrero 13, 2019 at 10:44 pm

Love it

Elireply
febrero 14, 2019 at 5:45 am

Excelente. Vos escribí, escribí tranquila que si hay algo que tiene una mujer que amamanta es tiempo para leer.

Leave a reply