Un nuevo paradigma

En la entrega anterior, se hablaba del modelo social de atención a la discapacidad que nos propone una nueva visión hacia la misma, es decir un cambio de paradigma. Para lograr una sociedad incluyente en la que 13 millones de mexicanos, aproximadamente, logren desarrollar todo su potencial y ser ciudadanos productivos para nuestro país, es necesario cambiar varios paradigmas que se tienen hacia la discapacidad en México.

A lo largo de mi experiencia en este tema, he identificado 5 paradigmas, que desarrollaré en cada una de las entregas de esta columna, estos son: el cambio de foco, las creencias personales, caridad vs derecho, la familia de la persona con discapacidad como catapulta de desarrollo, la inclusión desde casa. En esta ocasión comenzaré con el primero de ellos: el cambio de foco.

Por desgracia en nuestra sociedad mexicana del Siglo XXI, aún persiste la creencia de que la discapacidad es una limitante. En el día a día, cuando escuchamos hablar sobre esta condición de vida, lo primero que se nos viene a la mente es lo que la persona no puede hacer, por ejemplo si hablamos de una persona ciega lo primero que pensamos es ‘no puede ver’, o de una persona en silla de ruedas, ‘no puede caminar’. Es decir, ponemos nuestro foco de atención en lo que no se puede, incluso desde una perspectiva poco objetiva añadiendo más ‘no puede’s a la persona, de lo que en realidad tiene.

Precisamente en esta situación encontramos el primer cambio de paradigma, o sea pasar de poner atención en lo que no puede, a lo que sí puede y ahí fijar nuestro foco. De esta manera, casos como el de Matías Alaníz, un chico de 29 años con una parálisis cerebral severa y debilidad visual, Licenciado en Ciencias Políticas por la UNAM y profesor a distancia de la misma casa de estudios, no deberían de ser excepcionales sino el común de la regla. Es decir, las condiciones deberían estar dadas para que personas con discapacidad, aun siendo severa, pudieran lograr explotar el máximo de su capacidad.

En este sentido, creo que de nada nos serviría enfocarnos en todo lo que Matías no puede hacer, además de una pérdida de tiempo sería una situación muy frustrante tanto para él como para su familia y entorno. En cambio, Matías se enfocó en aquello que si podía hacer, preguntándose cómo le podría hacer, y de esta manera buscar los medios y las condiciones para lograrlo.

La gran cuestión entonces es ¿cómo hacer para lograr este cambio de foco cuando traemos todo un cúmulo de historia y creencias culturales contrarias? Identificó tres cuestiones fundamentales para conseguir este objetivo. La primera es aprender a ver la discapacidad desde una mirada objetiva, y a partir de ahí conocer a profundidad en qué consiste tal o cuál discapacidad en específico. Realizar dicho ejercicio nos ayuda a ir quitando esas ideas que tenemos en nuestra mente; poniendo el caso de un sordo, nos daremos cuenta de que el sordo solamente no escucha, y que eso no le impide comunicarse, aprender o pensar, incluso si lo observamos con detenimiento nos daremos cuenta de su gran inteligencia y de que todo el tiempo está comunicándose con su entorno.

El siguiente paso en consecuencia sería preguntarse ¿qué sí puede hacer la persona? concentrando ahí toda la atención y los esfuerzos. Es sorprendente la cantidad de respuestas que surgen ante esta interrogante, son tantas que parece que la discapacidad hubiera desaparecido. Siguiendo con el ejemplo de la persona sorda nos daremos cuenta de que puede moverse, quizás puede emitir sonidos, puede ver, puede trabajar con sus manos, puede hacer deporte, puede dibujar, puede escribir, puede solucionar problemas, puede hacer amigos, etcétera, etcétera.

Por último, viene el cómo. Una vez que descubrimos las posibilidades de cada persona, hay que explorar cómo podemos aprovechar cada una de ellas, para ello es necesario poner a prueba nuestra capacidad creativa y desafiar todos los procesos ya establecidos que nos marcan una forma casi inequívoca de cómo se deben realizar las cosas y que, en la mayoría de ocasiones, resultan equivocadas. Necesitamos abrir nuestra mente a nuevos caminos y formas de llegar a un mismo resultado, por ejemplo la persona sorda no puede oír pero si puede comunicarse y puede usar sus manos, por lo tanto puede comunicarse a través de lengua de señas; o quizás una persona con parálisis cerebral moderada no puede ponerse el fajo en el pantalón ya puesto, pero si puede poner el fajo al pantalón y luego ponerse el pantalón, obteniendo el mismo resultado pero con un proceso diferente.

La discapacidad es una condición extraordinaria que nos abre un abanico de posibilidades infinitas y pone a prueba la capacidad humana de la creatividad y de la adaptación. Descubrimos nuevos tesoros donde otros sólo ven una tierra infértil, pero que en realidad resulta ser tan fecunda o más que cualquier otra.

En lo que nos volvemos a encontrar, para una nueva reflexión, te invito a poner en práctica este ejercicio de cambiar el foco cada vez que veas una persona con discapacidad, ve en ella todas sus posibilidades y cómo podría explotarlas.

 

Mtra. Andrea Flores Ruiz

Presidenta Familia Incluyente A.C.

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