El cambio sistémico,¿estamos haciéndolo ya?

Cambiar los sistemas: es una frase cada vez más popular en nuestro campo, pero ¿qué es exactamente lo que la hace única? ¿Será la varita mágica? ¿O acaso un término más que abarca prácticas ya comunes para nosotros?

El cambio de sistemas considera las estructuras subyacentes de nuestra sociedad e intenta abordar las causas fundamentales de cada desafío en lugar de ver las piezas o elementos de forma individual. Cuando se hace bien, conduce al cambio sistémico. ¿Te suena familiar? Nuestra conjetura es que muchos lectores ya trabajan de alguna manera a través de una visión de cambio de sistemas, muchas veces de forma no intencional.

Durante la pasada sesión del Council on Foundations (NT: organización de soporte para fundaciones estadounidenses), nos dimos cuenta que estamos viviendo un momento crucial. Publicaciones recientes, tales como ‘Winners Take All’, ‘Decolonizing Wealth’ y ‘Just Giving’, han estimulado un discurso sobre las estructuras subyacentes que perpetúan, muchas veces de forma inesperada, algunas de las cuestiones contra las que luchamos.

Según Lauren Smith, co-Directora General de la empresa consultora FSG, el cambio de sistemas nos permite examinar y analizar este fenómeno. Algunos elementos de los sistemas, que son más visibles, incluyen prácticas de políticas y flujo de recursos. Pero los componentes subyacentes, como las relaciones y las dinámicas de poder, son cruciales también. Los temas relacionados con la mentalidad y las formas de pensar sobre el mundo están integrados de forma aún más profunda y quizás menos visible. Muchas veces, al analizar los sistemas en los que trabajamos, estos niveles secundario y terciario a menudo son ignorados y no reciben la atención que merecen. Estamos en el punto en que debemos cuestionar y reflexionar de forma crítica sobre diferentes factores y subniveles para resolver los problemas sociales más importantes que enfrentamos.

La filantropía opera dentro de este marco. La mayoría de quienes trabajamos en este campo lo hacemos porque creemos que podemos cambiar fundamentalmente al menos parte de un sistema existente, ayudar a resolver o aliviar problemas para hacer de nuestro mundo un lugar mejor. Creemos que la mayoría de las personas involucradas en la filantropía entienden que, aunque sea importante encontrar albergue para las personas sin hogar, es igualmente (si no es que más) necesario comprender de inicio por qué no tienen un hogar. Debemos equilibrar las necesidades a corto plazo con la necesidad de resolver las causas fundamentales. Estamos empezando a movernos hacia este enfoque holístico. Colaboraciones entre entidades financiadoras como Co-Impact e iniciativas como las del altruismo efectivo, están reuniendo recursos para poder abordar de manera más concreta los problemas más grandes, considerando el problema en sí y los factores subyacentes.

También deberíamos ver el cambio de sistemas en nuestras áreas de trabajo. ¿Qué significa internamente el deseo de «hacer el bien»? Es probable que estemos utilizando un enfoque de cambio de sistemas dentro de nuestras organizaciones. Es posible que nos estemos haciendo las siguientes preguntas: ¿Cómo está estructurada mi organización? ¿Cómo mi estructura organizacional pudiera estar interfiriendo con formas abiertas y colaborativas de pensar y hacer? ¿Estaremos reproduciendo internamente los problemas de poder que estamos abordando como organización hacia afuera? Una vez que hemos analizado los cambios en los sistemas dentro de nuestras propias organizaciones, deberíamos verlo en entidades con ideas similares en nuestro sector. ¿Cuáles son las oportunidades para el trabajo compartido y la concesión de subvenciones compartidas? ¿Dónde hay oportunidades para colaborar específicamente con aquellos cuyas voces no siempre son representadas? Todos estos son cambios sistémicos.

Entonces, ¿cómo podemos normalizar los cambios en los sistemas para que no sea solamente un modelo o palabra “de moda”? ¿En qué momento se convierte en una mentalidad arraigada para poder aplicarlo a nuestro trabajo? Estas son las ideas que hemos pensado, que compartimos con el espíritu de contribuir de la siguiente forma:

Si algo funciona, considera compartirlo con tus compañeros. La escalabilidad es un término que escucharás a menudo en las discusiones sobre cambio de sistemas. ¿Por qué querer reinventar la rueda cuando otros han implementado con éxito algo similar? Podemos aprender mucho de nuestros pares, y el intercambio de conocimientos sin duda abrirá las puertas a colaboraciones a escalas mayores.

Es importante no subestimar al gobierno. Los gobiernos (y las personas que diseñan las políticas públicas) son expertos en escalamiento; la naturaleza de su trabajo es llegar a grandes sectores de la población e implementar programas a gran escala. A su vez, la filantropía es experta en reconocer las brechas público-privadas y en crear soluciones para el beneficio del público. Las asociaciones público-privadas pueden aprovechar las fortalezas tanto de una como de la otra, ayudando a abordar los cambios estructurales necesarios para resolver problemas sociales complejos.

Pensemos en las redes filantrópicas como aliados. Las asociaciones de donantes y las redes de financiadores están bien posicionadas como catalizadores para el pensamiento de cambio sistémico. Conocen las estructuras y por lo tanto pueden ver las partes de forma individual y también en conjunto. Saben cuáles son las necesidades más importantes y saben dónde hay potencial para colaborar de formas que maximicen el impacto.

Miremos los datos. Éstos brindan una imagen completa del ecosistema, lo que nos ayuda a tomar decisiones estratégicas y a comprender cómo una decisión podría afectar a otra en el futuro. Pueden indicarnos dónde se encuentran las brechas de financiamiento, vinculación y conocimiento, y qué tan bien está trabajando el sector para lograr un cambio positivo.

El «cambio sistémico» no es solo para los revolucionarios. A menudo escuchamos este lenguaje utilizado para designar a las personas o grupos de personas más radicales en nuestro campo… pero realmente puede aplicarse a cualquier persona u organización. Ya sea que estés del lado de quienes creen que la filantropía es parte del problema o de quienes creen que es parte de la solución, te invitamos a adaptar esta visión para ayudar a cambiar las estructuras en las que trabajamos y, en última instancia, a atender mejor a las poblaciones y los problemas que más nos interesan.

Creemos que muchas personas en este sector están de acuerdo con los principios del cambio de sistemas en la filantropía: abordar las causas fundamentales de los problemas, ver la interconexión entre el sistema y sus procesos, y reconocer que la filantropía desempeña un papel en un ecosistema más amplio. También creemos que, ya sea que apliquemos la visión de cambio de sistemas o no, debemos trabajar en conjunto para garantizar un enfoque estratégico y mantener el entusiasmo que nuestro trabajo nos requiere para resolver los problemas que buscamos remediar. Este objetivo requiere la auto-reflexión, la motivación y la reflexión estratégica sobre lo que queremos lograr y cómo.

En un momento de cambios complejos y constantes, puede parecer irónico que busquemos más cambios u otro marco. ¿El cambio de sistemas podría ayudarnos a poner algo de orden en el creciente desorden del discurso que nos rodea?

El cambio de sistemas es una forma de pensar, entender la realidad y actuar, independientemente de cómo le llamemos.

Este artículo fue escrito para Alliance Magazine por Sarah Brown-Campello de WINGS y Lauren Bradford de Candid y se inspiró en la sesión «Estrategia y tácticas para el cambio de sistemas en medio de la complejidad» en la reciente conferencia «Leading Together» del Council on Foundations.

Traducción por Sabina Echeverri Chollet, Dirección de Inversión y Posicionamiento, Corporativa de Fundaciones, A.C.

Systems change – are we already doing it?

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