Impacto colectivo, modelo innovador para escalar el impacto social.

Cuando se habla de escalar el impacto de las organizaciones de sociedad civil, comúnmente se piensa en estrategias centralizadas, en las que una misma organización acumula recursos humanos, materiales e intelectuales para crecer su estructura operativa para de esa manera lograr atender a una mayor cantidad de población. Esta forma de escalamiento requiere de una gran inversión de recursos y de costo administrativo importante para su sostenimiento.

Es por ello que actualmente en México, y Jalisco no es la excepción, pocas son las organizaciones que han conseguido una escala de atención importante. Por el contrario, la mayor parte de las organizaciones continúan siendo de muy bajo alcance. Por mencionar un ejemplo, las organizaciones que recibieron apoyo económico del programa de apoyo a las OSCs del Gobierno del Estado en 2017, que apoyó en ese mismo año a casi el 30% de las OSCs en el Estado, atendieron en promedio a 158 personas cada una (Gobierno del Estado de Jalisco, 2018).

La baja escala y alcance de las organizaciones de sociedad civil en el Jalisco y en México en general, tiene repercusiones sobre la eficiencia en el uso de los recursos privados y públicos que se destinan al sector social y sobre todo sobre la capacidad transformadora que tienen las iniciativas impulsadas. Por un lado, desde una perspectiva sistémica, la existencia de una gran cantidad de asociaciones atendiendo cada una por su cuenta a diversas poblaciones, hace más costosa la atención por persona. Esto ocurre porque trabajando de forma aislada las organizaciones no alcanzan economías de escala en costos fijos y tienen bajo poder de negociación ante sus grupos de interés, como proveedores, gobierno y posibles financiadores.

En otro orden de ideas, la baja escala de atención de las OSCs limita su capacidad de transformar instituciones y territorios pues de forma individual cada organización tiene muy poco poder de interlocución y representación ante las autoridades y responsables de las políticas públicas y demás agentes de cambio en la sociedad. Por ende, las OSCs en lugar de ambicionar cambios profundos e institucionales, permanecen en gran medida siendo proveedoras de servicios o productos asistenciales en función de sus recursos disponibles, que son por lo regular escasos o inestables. Prueba de ello es que Dirección de Participación y Vinculación Social (SEDIS) casi el 75% de las OSCs en Jalisco son asistenciales.

¿A qué se debe que las OSCs tengan baja escala y alcance?

Por un lado se observa que la capacidad de atención de las organizaciones de sociedad civil se encuentra asociada a sus bajas capacidades institucionales, a la escasez y/o inefectividad de políticas públicas de apoyo al desarrollo (más que al financiamiento operativo) de las organizaciones y la poca cultura de donación y apoyo voluntario institucional en México. Ahora, desde otro marco de pensamiento sistémico, también se detecta en las OSCs escasez de capacidades de articulación, los pocos espacios de articulación y en general debilidad de las capacidades de organización entre ellas mismas. Algunos teóricos del sector social argumentan que las bajas capacidades colectivas de las organizaciones retroalimentan el ciclo vicioso de bajas capacidades individuales. Es decir, las bajas capacidades individuales de cada organización se encuentran reforzadas negativamente por las bajas capacidades del mismo ecosistema de organizaciones. Por el contrario, existe evidencia empírica de diversas experiencias a nivel internacional que demuestra que las organizaciones sociales organizadas (valga la redundancia), logran no sólo mayor escala resolviendo sus debilidades individuales, sino que también logran un mayor impacto colectivo. De forma gráfica, esta propuesta se ve representada en la siguiente ilustración.

Ilustración 1. De la acción individual al impacto colectivo

Fuente: elaboración propia

¿Qué podemos aprender del modelo de impacto colectivo?

El modelo de impacto colectivo parte de la premisa de que las organizaciones organizadas pueden lograr una mayor capacidad de transformación al mitigar sus debilidades individuales al suplirlas con alianzas específicas y con una vertebración interna eficiente. En pocas palabras, las debilidades de unas se suplen con las fortalezas de otras y el incremento escala de proyectos que pueden lograr trabajando en conjunto y estando organizadas se incrementa, lo cual les permite tener una mayor interlocución con otros actores de la sociedad, como el sector público y privado. De esta forma se logran movilizar recursos de mayor escala que benefician al logro de los objetivos comunes.

El concepto de impacto colectivo fue acuñado por primera vez en 2011 por John Kania y Mark Kramer quienes explicaron, con base en diversas experiencias de colectividad entre organizaciones principalmente en Estados Unidos, la forma de operar y las buenas prácticas de articulación de estos esfuerzos. En esencia, esta metodología promueve cinco principios de actuación y una serie de herramientas que favorecen el cambio de la acción individual a la acción colectiva. Estos cinco elementos, que se observa en la siguiente ilustración, representan una guía de actuación que puede inspirar los esfuerzos de colectividad que ya empiezan a surgir en nuestro entorno local.

Ilustración 2. Principios del modelo de impacto colectivo

Fuente: elaboración propia con base en Kania, J., y Kramer, M. (2011)

Afortunadamente, existen indicios en México y a su vez en nuestro Estado, de que las organizaciones y diferentes actores relacionados con el sector social que detectan la necesidad y la oportunidad de fomentar acciones de colectividad y co-creación para alcanza fines comunes. Por mencionar algunos ejemplos, destacan las iniciativas como el Consejo de Instituciones para el Desarrollo Social (CIDES), la red de OSC a favor de la educación Jalisco Educado,  y la Red Nacional de Asociaciones Civiles y Participación Ciudadana (Redac).

Sin duda, ante un entorno social, político y económico cambiante e incierto, es un buen momento para cambiar la manera en la que se hacen las cosas en el llamado tercer sector. Los modelos de colectividad ofrecen una alternativa viable para que las organizaciones escalen su capacidad de transformar la realidad para bien, sobre todo ante una inminente amenaza de reducción de recursos y apoyos económicos. Aplica para la situación del sector la ya famosa frase: “Si caminas solo, llegarás más rápido; Si caminas acompañado, llegarás más lejos”.

Magda Rodríguez

Fundadora y Co-Directora de ProSociedad, agencia de proyectos para el desarrollo sostenible. Su experiencia profesional se centra en el diseño programas sociales con alto impacto social basados en evidencia científica y modelos de escalabilidad a través del impacto colectivo.

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Evaluación externa de Resultados. Programa Apoyo a las Organizaciones de la Sociedad Civil. Evaluación Externa de Resultados, 2018. México: 2018. Disponible en: http://seplan.app.jalisco.gob.mx/biblioteca
Kania, J., y Kramer, M. (2011). Collective impact. Stanford
Social
Innovation
Review Winter
2011. Disponible en: https://ssir.org/articles/entry/collective_impact#
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1 Comment

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agosto 23, 2019 at 7:15 am

When the staff is correctly selected for the project, the weaknesses of one employee are perfectly complemented by the strengths of the other and each one does what he knows how to do best.

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