La educación sin identidad.

Hace poco menos de un mes, después de estar trabajando en el Puerto de Veracruz varias semanas, decidí tomar un par de días para descansar y elegí visitar la Reserva de los Tuxtlas en San Andrés Tuxtla muy cerca de Catemaco, al sur del Estado de Veracruz. Hace muchos años había ido y tenía el recuerdo de un espacio selvático, lleno de vegetación, especies y muchos insectos.

Llegamos a un lugar cercano a la Laguna de Catemaco, que presentaba una vista formidable, de no ser por una extensa cantidad de tierra rasurada de toda su vegetación. Estuvimos un par de días descansando y, para regresar, quise darle la vuelta a toda la carretera que te lleva de vuelta a Veracruz, bordeando la costa y cruzando la selva.

El camino tiene espacios que son muy agradables a la vista, pero en una gran extensión también, son espacios que han sido deforestados en gran proporción para dar paso a la ganadería, brindando la posibilidad de que las reces puedan pastar y alimentarse por horas. Fue alarmante reconocer que los espacios que quedan como verdadera selva son muy pequeños y las especies están siendo intercambiadas por animales para el consumo humano.

Mis ideas giraban alrededor de las siguientes preguntas: ¿Qué les estamos enseñando a los niños y niñas que viven en estas zonas y asisten a la escuela? ¿Qué necesitan aprender para conservar su entorno? La currícula debería ser completamente distinta para estos espacios y con un gran enfoque en las ciencias, la conservación, el estudio del agua, el aire, la tierra, las raíces culturales, etc. “La FAO estima que el 34% de la fauna que habita las selvas y bosques mexicanos es endémica y que el 12% de la misma está condenada a desaparecer en pocos años si la deforestación continúa al ritmo actual.”

Después comencé a pensar en lo que los padres y madres de familia les enseñan a los niños y niñas en esta zona, donde la familia ha logrado sortear la pobreza, en algunos casos, y tiene unas cuantas cabezas de ganado como patrimonio. Seguramente es para ellos más importantes la conservación de estas, que los árboles y, por este motivo, le resultará muy difícil al pequeño(a) aprendiz dimensionar la importancia que tiene para todos el hábitat donde viven, que sirve de corral para el ganado de su familia.

El libro de texto de ciencias para sexto año de primaria, con sus 164 páginas, no alcanzará a transmitir la importancia de la conservación de los ecosistemas, no podrá explicar la regulación térmica que generan los bosques y las selvas al mundo. Los maestros deberían de explicar casos como el de Irlanda, que contaba con una superficie forestal del 1% de su territorio en el año 1922 , que actualmente cuenta con un 11% y, que de seguir con esta progresión, se estima alcanzará el 18% en el año 2040.

Las ciencias bien aplicadas podrían lograr que los niñas, niños y jóvenes les expliquen a sus padres como focalizarse en la agricultura en las tierras más productivas y rehabilitar las menos, para devolverlas a los ecosistemas; darles a conocer también cómo los hábitos de consumo están cambiando y lo valioso de los planes de sostenibilidad de la agenda 2030 para que juntos se sumen a ellos.

Es preocupante ver cómo la currícula académica, después de tantos años, no ha podido adaptarse a las necesidades y características de regiones tan diferentes a las urbanas y cómo la tecnología que se enseña en los libros de texto no está contextualizada a los entornos del aprendizaje.

Al final regresé con la cara más preocupada y con muchas dudas acerca de cómo las familias, las escuelas y los sistemas educativos realmente apoyan el tema de la sustentabilidad para los niños y niñas que están naciendo el día de hoy.

Y tú, ¿qué estás haciendo en tu propio entorno para ayudar a cambiar en tu comunidad los hábitos que tendrán un impacto en el corto plazo?

Carlos Lucio Ramos.

Escritor, Educación Recreativa.

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1 Comment

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septiembre 23, 2019 at 11:06 am

Preserving nature is an issue of great importance, and education is the best way to solve it. If we teach our children how to live in peace with mother-nature, we will surely grant them a happy future.

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